El ojo de la policía · informe de la DGS 1965

Los muy esforzados inspectores del Cuerpo Superior de Policía pertenecientes a la Brigada Político Social no debía tener mucho que hacer durante las navidades de 1965, o estaban dispuestos a un sobreesfuerzo laboral para ofrecer a su jefe, don Saturnino Yagüe, un buen regalo de año nuevo. Sea como sea, es hecho es, según demuestran los papeles, que durante esos días dedicaron su tiempo y esfuerzo a realizar una lista de personas, 157 en total, socios del Club de Amigos de la Unesco de Madrid que figuraban fichados en sus archivos. El informe tiene fecha del 29 de diciembre de 1965. Al día siguiente descansaron y uno después tomaron las uvas rodeados de los suyos y con el alma sin pecado.

El listado -que adjuntamos al final de este artículo- que se intentó utilizar como prueba judicial en la larga batalla seguida por el régimen durante años por clausurarlo o impedir sus actividades, fue contestado en un escrito de tres folios -también incluido aquí- en el que se corregía la lista, llena de errores, se desmentían las acusaciones y se reafirmaba el carácter abierto y democrático del CAUM, ofreciendo una relación de más de 100 intelectuales y personalidades de todo tipo de ideologías que habían participado en los apenas tres años que llevaba realmente funcionando.

Sesenta años después, esta lista es un documento de primera magnitud para entender a qué niveles de profundidad llegó la actividad represora de la dictadura, así como de su torpeza e ineficacia. Cualquiera podía estar fichado, como se puede comprobar leyéndola, desde el que está en el documentos acusador por haber pedidos un certificado de buena conducta, que le fue concedido, hasta quien se dice de él simplemente y como toda información: «tiene un informe favorable del año 1956«.

De Primitivo de la Quintana, uno de los miembros fundadores del Club, y uno de los primeros socios, se asegura que era «Demócrata Cristiano. Figura en una relación de asistentes a una reunión celebrada en Gredos de la citada ideología«. Y de Francisco Almazán, ex-secretario del Club y luego experto flamencólogo, se decía que era «miembro destacado del Club de Amigos de la Unesco, que se encontraba el día 1 de mayo pasado en la Plaza de España en compañía de 3 individuos hablando del significado de ese día«. Esta última ficha implica, además de la ridícula información que contiene, que uno de los reunidos, y no Paco, era confidente policial. Piénselo.

Podría parecer ridículo si no hubiera sido dramático, pero algunas de las «fichas» contenidas en este listado policial, elaborado seguramente con todo esmero pero con nulo entendimiento, son esperpénticas. Hay quien está fichado por «enlace sindical del Banco de Bilbao. Recibía Mundo Obrero», y quien por haber sido «voluntario del ejército rojo, y mutilado». No faltan una fichada porque «en el año 1944 depositó flores en la tumba de Pablo Iglesias» ni quien «fue detenido por sospechoso de año 1939 y puesto en libertad a las 48 horas». Y en la paradoja de las paradojas, ahí queda el caso de aquel que figuró durante años en los ficheros policiales acusado con una única frase: «Evadido de las filas nacionales y después volvió a pasar a los nacionales». Y es que la policía era lista, veía una colilla y sabía que ahí se había fumado.

Informe DGS 1965
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