50 años de libertad: Carlos Álvarez, el poeta comunista que leía las estrellas

Activo el micromecenazgo para realizar un documental sobre su vida y su obra.

José Luis Esparcia (*) para Mundo Obrero 24/11/25

Carlos Álvarez firma ejemplares de su obra‘Los sueños, el amor, las intenciones. Obra Poética Completa’en la Fiesta del PCE 2016 | José Camó

El 30 de noviembre de 2025 hace 50 años que las puertas de la cárcel de Carabanchel —y otras cárceles de España— se abrían para que los presos políticos afectados salieran en libertad en virtud del indulto parcial concedido por el nuevo rey proclamado, Juan Carlos I, tras la muerte del dictador. Y fueron muy elocuentes las imágenes televisivas de un Carlos Álvarez abrazando a su madre y a sus camaradas, saliendo junto a otros indultados. Se había dado cumplimiento al decreto 2940/1975 de 25 de noviembre. Un indulto con cierta amargura para el poeta por venir de un Rey al que nunca admitió. Se había beneficiado de dos indultos anteriores por la muerte de sendos Papas: Pablo VI y Juan XXIII, algo que recordaba con cierto humor.

Carlos Álvarez (Jerez de la Frontera, 1933 – Madrid, 2022) fue el poeta de renombre que más veces entró en las cárceles franquistas, aunque no fuera el que más años estuvo preso, exclusivamente por pertenecer al PCE y escribir en consecuencia. Y, como era habitual, se le trató sin contemplaciones, haciendo frente el poeta a todos los riesgos, tal y como había hecho en las tres anteriores ocasiones que ingresó en una cárcel. Bien lo sabía Marcos Ana cuando, en noviembre de 1964 escribía en Mundo Obrero el artículo titulado “La amenaza que pesa sobre Carlos Álvarez”, estando éste en la cárcel por haber difundido una carta dirigida al crítico de cine del franquismo, Carlos Fernández Cuenca, reprochándole sus palabras sobre Julián Grimau asesinado. Decía con razón Marcos Ana que “A Carlos Álvarez no se le quiere llevar ante un Consejo de guerra por injurias al Ejército, sino porque se ha reafirmado en sus posiciones y se quiere escarmentar, en este joven poeta, los avances del pueblo hacia la libertad…”.

Mientras Carlos Álvarez estaba en la cárcel desde el 2 de abril de 1974, condenado a más de cuatro años por el delito de propaganda ilegal, en enero de 1975 se había publicado su libro más nombrado: Aullido de licántropo, del que se hizo nueva edición el año 1976. Libro muy celebrado por la crítica, y que, entre líneas, preconizaba una libertad prohibida entonces, y que seguía cerrando un círculo que comenzó en 1958, cuando sus primeros escritos contribuyeron, junto con su participación en la jornada de reconciliación organizada por el PCE, a inaugurar sus entradas en las cárceles franquistas.

No podía ser de otra forma en un hombre, en un poeta que tuvo como principio de actuación la práctica total de su honestidad; es decir, el mismo principio en todas las actuaciones: humanista, política y literaria, y que resumió en muchos versos, pero especialmente en cuatro: “Porque ser hombre obliga, compañero… / -dije en un verso antiguo que hoy repito-. / Porque ser hombre obliga a que lo escrito / lo tengas que hacer luego verdadero”. Marcaba así, Carlos Álvarez, un camino de referencia a otros poetas de elegante estilo y poco interés por difundir en su poesía cuanto ocurría en el exterior de sus mundos íntimos. Y esa coherencia total, le llevó al reconocimiento unánime de la crítica no franquista, tanto en España como en otros países; y le llevó al exilio y a la cárcel.

Pero esa fecha —30 de noviembre de 1975—, no aminora su crítica a la falacia que consideró la transición; no aminoró su consideración de la monarquía “pacificadora” como una sombra que caía sobre los históricos crímenes del franquismo para igualar a víctimas con verdugos. Continuó escribiendo con su tono expresivo directo y, en ocasiones, ácido, para no dejar de denunciar lo que consideró un engaño histórico, remedo de otros anteriores. Así, en sus obras Volver a la patria y otros comentariosDe palabra y por escrito Las mentiras de Homero, recoge artículos literarios y políticos con un enfoque común: la verdad que no quisieron decir otros. Con una lógica aplastante que le da su sabia observación, su culta reflexión y su honrada posición como ser humano, traza el itinerario claro de nuestra reciente historia social a través del riesgo de la verdad, de aquella verdad que tan bien expresara su admirado Jean Renoir por boca de otro grande: Charles Laugthon en Esta tierra es mía: “En una ocupación, la verdad es muy peligrosa”. Durante años, sus artículos sobre cine y sobre política en Mundo Obrero reforzaron su poesía obrerista, solidaria y de profunda reflexión vital y artística. Venía de las cárceles, donde, como declara en el libro Comunistas contra Franco (2021), “La convivencia con mineros fundamentalmente y con clase obrera me hizo mejor”.

Se cumplen 50 años de aquellas imágenes de Carlos Álvarez saliendo de la cárcel de Carabanchel, abrazando a su madre, a amigos, a Josefina Samper, compañera de Marcelino Camacho y a la hija de ambos, esperando a Marcelino y el resto, que saldrían minutos después. No han mejorado tanto algunas cosas; incluso diríamos que han empeorado. Por ello, no debemos olvidar los versos de Carlos Álvarez, el gran poeta español de la fraternidad: “Yo quiero y estás conmigo… / Tú quieres y estoy contigo… / ¡ya somos dos con las manos / extendidas para el trigo”. Y en el curso de su compromiso nunca aminorado, la “Sinfonía heroica”, en Cantos y cuentos oscuros, fija poéticamente su comunismo irrenunciable: “Pero si en Petrogrado un pueblo en armas / destruye  / los esquemas de la Historia, y la Comuna de París resiste / sólo un momento acaso más del tiempo que fuera razonable, / se me olvida Beethoven y las coplas / de la Internacional es lo que canto”.

Sus estrellas iluminadoras eran las personas trabajadoras que se veían impotentes ante los abusos de cualquier modo de represión. Por eso, en sus sueños, en su ambición de amar y en sus intenciones colectivas, trazó una obra vital y literaria que le convirtieron en el comunista que supo leer perfectamente las estrellas.

Ya está en marcha la campaña de financiación colectiva para llevar al cine la vida y la obra de Carlos Álvarez Cruz

https://www.goteo.org/project/carlos-alvarez-la-fraternidad-del-licantropo

Más información:
https://mundoobrero.es/2025/11/06/carlos-alvarez-se-merece-un-documental/

(*) Escritor, editor literario de la obra completa de Carlos Álvarez