
Más de medio millón de personas, niños y ancianos en su mayoría, mueren cada año desde 1971 por culpa de las sanciones de Estados Unidos y la UE contra sus países, según ha puesto de manifiesto un estudio publicado por la revista de medicina británica The Lancet.
Se trata de actuaciones tan criminales como el bombardeo de civiles u hospitales en una guerra. Si hacemos cuentas, el monto de víctimas que se viene cobrando este genocidio supera los 40 millones. Este instrumento de presión internacional del que Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, dijo que era «más tremendo que la guerra», está siendo cada vez más utilizado y ya lo sufren uno de cada cuatro países, denuncia The Lancet.
Cuba lleva décadas soportando un bloqueo económico de Estados Unidos, que, además, mantiene ocupada militarmente una parte de la isla. Este bloqueo se ha agravado en los últimos años con sanciones extraterritoriales y recrudecido en los últimos meses con un bloqueo energético que ha provocado apagones y muertes en los hospitales por culpa de los cortes del suministro eléctrico. Afortunadamente, Rusia ha enfrentado ese diktad llevando un petrolero al que ha tenido que poner escolta militar para no ser interceptado por las fuerzas de Estados Unidos o sus aliados de la OTAN.
Mientras que la guerra y la muerte son la principal exportación de Estados Unidos, la salud es la principal exportación de Cuba: más de veinte mil médicos cubanos están presentes en más de cincuenta países, a pesar de las presiones de Estados Unidos por impedirlo.
Frente a la agresión estadounidense, organizaciones de todo el mundo están llevando a cabo protestas y acciones de solidaridad con Cuba a las que el CAUM nos sumamos como hicimos en los ochenta contra el apartheid surafricano y el apartheid israelí.
Para quienes deseáis información detallada de estas acciones, os remitimos a la página de Cubainformación.
En los enlaces siguientes están el original y una traducción del informe de The Lancet.